Toma este vals
Para acabar o completar mi obituario a este músico-poeta que nos deja, me gustaría compartir con vosotros otra canción que me fascina de él. Ya la mencioné cuando hablé del posible merecimiento o no de un Nobel de literatura a un juglar moderno, como es el caso que también hoy nos ocupa. Os hablaba de la belleza a la que uno puede alzar un poema propio, como el súmmun de la finura literaria. Pero también se alcanza con uno ajeno. El hecho de tener que traducirlo obliga, además, a una tarea creadora al artista, pues ha de conseguir que tenga sentido en otro idioma, y no es tarea fácil con un poema de ésta índole. Pero no sólo consigue darle sentido semántico a los anglosajones, sino que nos permite a todos, sea cual sea el idioma que manejemos, acceder a su espíritu, bajándonoslo desde su excentricidad surrealista a un sencillo y comprensible acento nostálgico, del cual está plenamente impregnado. Tome Cohen este vals de coñac y muerte, que sumerge su cola en nuestra memoria ...