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Adagio Pastoral

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Waterhouse - el alma de la rosa   Está claro que Ludwig van Beethoven es uno de los grandes genios universales de la música. Pero para mí representa algo más. Después de tanto años de melomanía, es claro que ya me he acostumbrado a su lenguaje, y lo encuentro deleitante, aunque en ocasiones duro, y ello porque considero su lenguaje musical puro. Es la música absoluta o pura. Este es un concepto usado para designar la música que no presenta ningún programa ni ningún condicionamiento externo, por ejemplo, literario, en su concepción. Pero en el caso de Beethoven yo ahondaría un poco más. Es una música desnuda, trasparente, cristalina como el gotear de un inmaculado hontanar, abandonado de los melismas del viento o las suntuosidades de las mareas. Es pura armonía y ritmo, sin excesos ni aditamentos superficiales, sin afectación desbordada, como uno podría esperar del paradigma del romanticismo. Diríase que es el centro de la música occidental, a partir del cual evoluciona tanto al ...

Adagio de Barber

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  Pasamos ahora a una obra que en sí misma es el adagio. No corresponde a ningún movimiento de una obra completa, sino que ella misma lo es. De todas maneras, este  Adagio para cuerdas  no es más que una transcripción de un movimiento previo compuesto para un cuarteto de cuerdas, lo cual hizo  Samuel Barber (1810-1981)   a instancias de Arturo Toscanini, al que supongo encantado de la belleza del mismo y de las posibilidades que podía tener su interpretación a cargo de una orquesta. Posteriormente también fue transcrito para una obra religiosa con coro, un  Agnus Dei. También tengo una relación cinematográfica con esta obra, pues la primera vez que la escuché, y ya me impactó, a pesar de su aparente inoportunidad con la temática, fue en la película bélica de Oliver Stone,  Platoon. No es Barber un compositor muy conocido. Yo mismo apenas he escuchado alguna obra más. Aún así, tuvo una carrera muy meritoria en su país, Estados Unidos, quizá gracias en p...