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Mostrando las entradas etiquetadas como Bartolomé Esteban Pérez Murillo

Magnificat protestante

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  Bartolome Esteban Murillo - Inmaculada Concepción de El Escorial Museo del Prado Si hubiera que dar un premio Magnificat Barroco al autor más prolífico en este motete, o, al menos, del que más número de obras de este tipo nos ha llegado, ese premio se lo llevaría sin duda Johann Pachebel (1653-1706). Nos ha legado nada más y nada menos que 26, en una variopinta presentación de duraciones y orquestaciones, de humor y de coruscante armonía. Aunque como es el caso en casi todos los autores, nada sería fruto del mérito propio o de la devoción ajena. Pues Pachebel iba camino de convertirse en una nueva reseña en los libros de historia, a no ser por la casualidad de la fama conseguida por una obra menor suya, aunque pegadiza y melancólicamente melodiosa. Se trata del famoso canon, que lo compuso allá por 1680. Este canon, emparentado con la chacona y el pasacalle, melodías todas ellas danzábiles, viviría inmerso en la vorágine de creaciones de este estilo. Pasó el siglo XIX en blanco, ...

Navidad barroca: Magnificat

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  Bartolomé Esteban Murillo -  Inmaculada "de los Venerables" Museo del Prado Antonio Vivaldi (1678-1741) ha tenido la gran suerte de que sus conciertos conocidos como  Las cuatro estaciones  tuvieran gran éxito y su figura no se perdiera completamente en el olvido, pues, como era corriente en muchos músicos, murió en la indigencia. Su figura estaba decayendo en su Italia natal, entre otras cosas por el cambio en el gusto musical del público, lo que provocó que se planteara mudarse a Viena para probar fortuna en la corte imperial, teniendo en cuenta que era querido por el entonces emperador Carlos VI (nuestro famoso contendiente en la Guerra de Sucesión española, por la facción de la Casa de Austria) . Para el viaje tuvo que vender gran parte de sus partituras, y cuando por fin llegó a Viena, Carlos VI falleció, con lo que perdió el favor y la esperanza de un emolumento por parte de la corte que le permitiera subsistir. Aun así, hasta hace más bien poco, Vivaldi, pa...

Solemnidad de Santa María, Madre de Dios

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La Virgen y el Niño - Murillo   Debe compensar eso de ser madre de un dios, sobre todo si se trata del único y verdadero. Pero teniendo en cuenta las pocas posibilidades de una vida ulterior a la que disfrutamos en el presente, tiene que ser un verdadero acto de fe el resignarse y consagrarse a una vida tan sacrificada como la que sufrió, en la esperanza de disfrutar en esa gloria ansiada. Mas yo, que no puedo abstraerme del hecho que, aunque lacónica, furtiva e intrascendente, esta es la única vida que voy a tener y no me abandono a, al menos, intentar disfrutarla aun en lo poco de consistente que tiene, no dejo de pensar en qué vida más triste llevó María, conocida, amada y venerada por su virginidad y su maternidad divina. Desde siempre me entristeció la vida de Jesús, pues desde su mismo nacimiento estaba empecinado en sufrir y morir por los demás. Pero cuando uno ahonda en la vida de María, el sentimiento no puede ser menor. Hay pocos datos, en los escritos bíblicos, acerca ...

Navidad barroca: Cuarto Domingo de Adviento

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San Juan Bautista niño - Murillo A pesar de la preeminencia que ocupa Johann Sebastian Bach en el Parnaso musical de nuestros días, y a que su figura fue precozmente rescatada del olvido y reivindicada, “tan sólo” un siglo después de componer su Pasión según San Mateo, por Félix Mendelsohn, tampoco él escapó a la pérdida de un importante número de obras, enfermedad común de la época. Hay varios factores que contribuyen a ello. El primero, y más básico, es que la mayoría de las obras que se componían no las hacían con el objeto de perdurar, sino el de satisfacer la demanda ejercida por los patrones, ya fueran eclesiásticos o seglares, para complementar los múltiples espectáculos litúrgicos o lúdicos que organizaban y de que se nutrían. En segundo lugar, y derivado de lo anterior, la obra compuesta servía para su función y luego no se volvía a reponer o interpretar, por lo que la única copia que pervivía era la autógrafa del compositor. En tercer lugar, las obras publicadas con destino...