LA CANTANTE CALVA
Absurda es la vida. Es verdad. Acostumbrados como estamos los médicos, más bien poco últimamente, a ser agasajados por los pacientes agradecidos con toda suerte de tomates, pimientos, o lo que produzca la zona donde viven o su pequeño comercio, resulta disparatado que el detallito que haya tenido una paciente conmigo sea el regalo de un par de entradas al teatro. Pero esta aparente extravagancia, agrandada y debida a la imposibilidad de asistencia a la función por parte de la paciente, previa a su cirugía, y que podía parecer, como bromeábamos mientras se lo agradecía, un pequeño soborno de buenas intenciones, me puso en contacto con el verdadero absurdo: el teatro así llamado de Ionesco. El escribir como pasatiempo y crearte un blog no te corona como eximio pensador, ni tampoco te sitúa en la presunción de la intelectualidad (aunque, de todos modos, nunca entendí que nadie pudiera denominarse intelectual, y menos como profesión). Así que tengo que reconocer que, en mi pequeña c...