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Ronda: mitos y leyendas. Parte 1ª

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 PROEMIO Esta entrada es continuación de otra titulada "Ronda: evocación y sueño primaverales" , que para poder releerla no tienes más que dar en este enlace  🕑📐🧭🛸🌬🪐🌌 A partir de ahora,  cualquier coincidencia con personas o lugares reales,  será mera coincidencia...o no. COSMOGONIA ¡Sí! ¡Ronda es el puñetero centro del universo! Aunque en esto podría plantearse cierta controversia por parte de algún pueblo o etnia, que siempre lo ha reivindicado ardientemente, con gran aceptación por parte de toda la basca. Hablo, como ya has adivinado, del pueblo bilbaíno. Ya se sabe que dicen que para transitar por su ciudad es necesario un mapamundi de Bilbao; pero, ya ves, en Ronda, sin embargo, es necesaria una carta astral. También es conocido que ellos nacen en cualquier sitio, donde quieran, por eso, para distinguir al bilbaíno, hay que practicarles ineludiblemente un test de Rh. Los rondeños, sin embargo, no nacemos sino exclusivamente en nuestro propio pueblo, con...

Arunda

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  Fortaleza de alba eminencia, Arunda, de ahondados espectros rodeada, roqueña ensenada a un mar asomada de silvanas aguas tu alma profunda. Sin ser río, tu tajo hoscoso abunda en atusados peces que en manada voladora trazan red grajeada que mudan el vértigo en vorahúnda. Cual Leteo crucé el Guadalevín guardando olvidada tu bella traza en pozo tal tu hoyo de gris cantil. En pos de tu evocación alevín mi mente se vence a tu honda añagaza que enciende en mí la nostalgia pueril.

Ronda: evocación y ensueño primaverales

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iAmar, reír! la vida es corta, gozar de Abril es lo que importa en el primer loco delirio. Bello es que el leve colibrí bata alas de oro y carmesí sobre la nieve azul del lirio. Ruben Darío No sé si a ti te sucede lo mismo, pero a mí, será porque hace mucho tiempo que me marché, o porque vuelvo de higos a brevas, cada vez que regreso a mi tierra, se me desatan internamente unas sensaciones muy emotivas. Podría pensar que es debido a la añoranza o a la nostalgia, que creo que también participan de este sentimiento extraño que me embarga. Y podría contribuir a ello esa especie de aletargamiento inconmovible e inmutable en el que parece sumirse el paisaje cuando avanzas por él camino de mi pueblo, que hasta las propias carreteras te parecen las mismas. Y no me refiero al trazado, sino a su asfalto y sus baches, que por mor de ser prácticamente idénticos, tatuados los tengo en la memoria de mis nalgas, cuales surcos labrados en pizarra serrana, que téngolas como eterno...