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Adagio: Clara y Robert

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Giacomo Trecourt - Lord Byron en la costa del mar helénico   Robert Schumann (1810-1856) responde al retrato típico de artista romántico. Literato, compositor, crítico musical, amante apasionado en su juventud -libando entre florecientes Lidys y Nannis-, trastornos de personalidad, con episodios de desaforado entusiasmo entremezclados con otros de abúlicos ensimismamientos. Pero lo que determinó su vida y su creación fue, sin embargo, el amor conyugal. Nada hacía presagiar esta gran aventura vital cuando creció entre los anaqueles de la librería de su padre en Zwickau, donde aprendió a sumergirse en el hábito de la lectura. Fue él quien percibió dotes artísticas en su hijo y pronto le facilitó clases de piano. Vivió, pues, bajo un gran influjo musical y literario en su infancia, no estando seguro el mismo joven de cuál podría ser su senda, hasta que acudió a los 16 años a un concierto del famoso pianista Moscheles, del que salió encantado. Pero su padre murió entonces, y su pragmá...

Adagio: Segunda sinfonía de Rachmaninov

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Konstantín Makovski - Boyarina en la ventana   Pasamos a otra obra de un lirismo desmesurado, de una enorme elegancia melódica, que, no obstante, acudió a la inspiración del compositor, Sergei Rachmaninov (1873-1943), en un momento de dudas y baja autoestima, principalmente por el fracaso de su Primera Sinfonía. Y a pesar de haber compuesto en el tiempo entre esa y la que nos ocupa su Concierto nº 2 para piano, que le valió un 2º Premio Glinka en su Rusia natal. Quizá lo determinante fue alejarse del enrarecido, sobre todo políticamente, ambiente ruso de la Revolución de 1905 y viajar hasta Alemania, lo cual le permitió, por añadidura, relajar su intensa actividad interpretativa como director. En este nuevo sosiego encontró inspiración para su otra obra comentada en este viaje, La isla de los muertos , y esta otra, Sinfonía nº 2 en mi menor, Opus 27 . La Revolución de 1905 fue un anticipo de la más conocida y determinante de 1917, y fue un aviso al zar Nicolás II , que desgraciada...

Adagio fantastico (de Vaughan Williams)

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Caspar David Friedrich - Mar de hielo Una nueva obra cuyo conocimiento asocio al cine, pues fue usada por Gonzalo Suárez para su poética película Remando al viento , que es donde la escuché por primera vez. Ya hablé profusamente de ella en otra página de mi blog, relacionándola con el tema nucleario de toda la entrada, que fue la creación de Frankenstein , por lo que te dejo el enlace a continuación. https://alacenayalma.blogspot.com/2018/02/frankenstein.html Pienso que probablemente, y dada la temática de la novela y su inicio en aguas polares, el director se vio atraído por varias composiciones del autor, el británico Ralph Vaughan Williams (1872-1958), que presentaban títulos sugerentes para sus intenciones,  como Sinfonía antártica y Sinfonía marina . Pero si, casualmente, pudo encontrar y escuchar la obra que nos ocupa, al comprobar su primor, seguramente no pudo sustraerse a su arrebatadora belleza y a ese lirismo trágico que rezuma, y fue la que eligió. Pero es sólo...

Adagio: Idilio de Sigfrido

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  Gustav Klimt - Idilio Se ha escrito tanto y es tan famoso Richard Wagner (1813-1833), que es ocioso presentarlo. Así que, simplemente,  paso a mostrarte una de sus escasas incursiones sinfónicas. A pesar del título, no la busques inserta en ninguna de sus óperas, ni siquiera en las del ciclo de El anillo del Nibelungo . Su génesis fue romántica. Y su título, posterior. Era Wagner lo que hoy llamaríamos un macho alfa. Tuvo que poseer una personalidad apabullante y arrolladora, hasta el punto de poder anular la autoestima de personalidades singulares, como fue la del gran director de orquesta Hans von Bulow. Este fue alumno del gran compositor Liszt, y fruto de ello, y de la relación musical con su hija Cosima, surgió su matrimonio con ella. Probablemente más debido a una atracción y admiración por parte de ella que a un enamoramiento propiamente dicho. Si a ello le sumamos la estrecha relación que el matrimonio y el propio Liszt mantuvieron con Wagner, pues de esos pol...

Adagio de Barber

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  Pasamos ahora a una obra que en sí misma es el adagio. No corresponde a ningún movimiento de una obra completa, sino que ella misma lo es. De todas maneras, este  Adagio para cuerdas  no es más que una transcripción de un movimiento previo compuesto para un cuarteto de cuerdas, lo cual hizo  Samuel Barber (1810-1981)   a instancias de Arturo Toscanini, al que supongo encantado de la belleza del mismo y de las posibilidades que podía tener su interpretación a cargo de una orquesta. Posteriormente también fue transcrito para una obra religiosa con coro, un  Agnus Dei. También tengo una relación cinematográfica con esta obra, pues la primera vez que la escuché, y ya me impactó, a pesar de su aparente inoportunidad con la temática, fue en la película bélica de Oliver Stone,  Platoon. No es Barber un compositor muy conocido. Yo mismo apenas he escuchado alguna obra más. Aún así, tuvo una carrera muy meritoria en su país, Estados Unidos, quizá gracias en p...

Adagio: Adagietto de Mahler

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Gustav Klimt - El beso Bonita manera de comenzar esta estación si ya, desde el primer momento, cambio su denominación a Adagietto. Pero ya advertí que no nos ceñiríamos a la denominación del tiempo de la obra, sino, sobre todo, al carácter de la misma. Y ésta, en concreto, se puede permitir el lujo de cambiarse el nombre por este apelativo cariñoso y gracioso, pues rezuma belleza y elegancia, pasión y ternura. No obstante, no ha sido redescubierta, junto al resto de la música de su autor, Gustav Mahler (1860-1911), hasta tiempos recientes. Fue él, Mahler, un músico famoso en su época, sobre todo por su trabajo como director de orquesta. Y aunque conocida su obra durante su vida, ésta fue escasa y principalmente concentrada en su última década. No fueron exitosas y celebradas sus composiciones en su momento, quejándose amargamente de que harían falta, a lo menos, 50 años para que se entendiese en toda su magnitud. No anduvo muy desacertado. Hoy lo contemplamos como integrante del armazó...

Un iniciático viaje musical: Adagio (Prólogo)

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Klimt La doncella   El italiano es el idioma de la música. Puede haber sido determinante para ello su posición dominante cultural y religiosa en la época en que comenzó a florecer este bello arte. A florecer y a transcribirlo, para que fuera repetible y acorde a los cánones de quien mandaba entonces, la Iglesia. Conforme fue evolucionando, y pasamos de la sencillez del gregoriano a la complejidad de la polifonía renacentista y de la armonía barroca, fueron haciéndose precisas cada vez más anotaciones que dieran pistas a los intérpretes de los matices de las obras. Uno de los matices es el tempo, y es a éste al que debemos adscribir la palabra Adagio. Adagio, en italiano, significa lento o despacio. Se establece que es más lento que Andante, y más rápido que larghetto o grave, e incluso se indica el número de negras (nota musical) que entran en un minuto para cada uno de ellos, aunque es bien sabido que el número de notas que caben en dicho tiempo las más de las veces depende del ...

Letrilla 2023

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Lleva agua si suena el río; si beber no la has, que corra. Ya las indepes no toman las calles: prefieren infiltrados que no hayan de consignas sino de ayes sus lechos muy colmados. Pero ahora excusan que su albedrío hurtó, y montan camorra, pues les brota un grano de españolío un simple espía y su porra. Lleva agua si suena el río; si beber no la has, que corra. Medio millón avienta sin trabajo acta de discontinuo, que al ministerial importa un carajo. "Con saber conspicuo fortuna a fuer de cipote porfío penetrando la zorra en Cortes sin recortes, ole el tío": no es cortés, sí Gomorra. Lleva agua si suena el río; si beber no la has, que corra. Qué escándalo que la joven prefiera de hombres penetraciones, y mejor no guste un pim Pam pum fuera de satisfayers molones. Autoestimularse sin gentío seguro que más torra, demás si a varón desprecia amorío, no sea que la corra. Lleva agua si suena el río; si beber no la has, que corra. Todo sea ganar buenos escaños...